Por un momento te permití ser un vicio exquisito
que endulzó un poquito las circunstancias con las que nunca te presenté.
Exististe por un segundo en el centro de las experiencias,
de las bromas y de los alivios propios y ajenos.
Me cubriste de moderación
y creo haber sentido tu efecto en una sinceridad que había olvidado.
Si un día alguien pregunta, llegaste en medio de una tristeza
y te prestaste a mil interpretaciones,
mil errores que a tiempo corregí.
Y ojalá fueras ese alivio que afanosamente había esperado.
Solo sé algo que a todas luces es pura insania mía.
Sé que eres otro misterio desentrañable en proyecciones.
Y entonces te prefiero.
Desde ahora me condeno
a tus regalos y palabras de aliento,
a un temperamento iracundo,
a tu paciencia y comprensión,
a una existencia más pasiva,
a tu risa y el sinsentido que es tu vida,
a un miedo inevitable porque el pasado se repita
aunque el presente no guarde rencores ni sea digno de otra presencia
Si un día lo preguntas,
no quiero que acabes en otra caja azul llena de recuerdos que un día quemaré,
no quiero que seas otro recuerdo maldito por mi memoria rencorosa
Si un día lo pregunto,
no quiero que me des respuestas carentes de emociones,
dame vicios raros que serán el mejor prendedor.
Desde ahora te condeno
a mi devota atención,
al descubrimiento de un nuevo brillo,
a mis abrazos imaginarios y a distancia,
a estar presente en nuevos sueños,
a (mis) besos secretos y segundas intenciones.
Y ojalá
a más preguntas sin respuestas
y a un misterio que perdure.
Si un día alguien pregunta, entraste con alegría,
y la contagiaste a una vida que la necesitaba.
Políticos chicatos
Hace 4 meses.
