lunes, 29 de diciembre de 2008

Un poema malcriado para Latín y todo el 2006-2

Pedicabo ego vos et irrumabo,
Aureli pathice et cinaede Furi,
qui me ex versiculis meis putasis,
quod sunt molliculi, parum pudicum.
Nam castum esse decet pium poetam ipsum,
versiculos nihil decesse est;
qui tum denique habent salem ac leporem,
si sunt molliculi ac parum pudici,
et quod pruriat incitare possunt,
non dico pueis,
sed his pilosis qui duros nequeunt movere lumbos.
Vos, quod milia multa basiorum legistis,
male mare putastis?
Pedicabo ego vos et irrumabo.

(sin traducción -salve Catullo- chapen su diccionario de Latín,
que para entender esto yo me pasee con uno por un semestre)


En medio de la vida bohemia y semi-hippie de EEGGLL en el 2006-II...


No todos éramos comelibros...

Y si nunca nos vieron así es porque todo fue friamente calculado :P


Recuerdo que, para variar, toda clase de Latín con Carreño comenzaba... tarde :S

O no comenzaba... ¬¬ (fuente: Frases PUCP)


Llegamos con las mentes en blanco, súper ignorantes...Y creo que algunos salieron igual (2 desaprobados en un curso con 15,algo de promedio, y encima en EEGGLL, y encima en eeeeseeee horario... rajaré, la me ponen muy facil XD)
Algunos entraron para llenar un espacio en su horario, ocupando el cupo de los que eran (asumo) una buena mancha de linguistas que necesitaban el curso para la especialidad :P
... Otros sí se afanaban con el curso :D (digan lo que digan, yo me metí en ese curso y en Griego, ese mismo semestre porque me entró la regalada gana ¬¬!)

Y así, todos entramos (empujando) en el salón de 4x4 (unos 40 alumnos) a soportar por un semestre a un profe que tenía la fea costumbre de hacernos participar a todos en clase y de tomar en cuenta la asistencia para la nota...


Y ni así me la bajastesssss




La clase en que nos presentaron a Catullo nadie salió traumado, pero sí hubo momentos en los que queríamos interrumpir al profe para preguntarle si no quería hacer un break porque él ya iba llenando 3/4 de pizarra con su letra minúscula y nosotros estábamos muriendo de risa.

A mis espaldas alguién contuvo una risa furiosa,
otro repetía como un mantra lo de pedicabo... eso XD
una amiga mía no la captó en seguida (pero de sacarla del limbo me encargué yo),
un amigo mío se sonrojo, inocentemente (io me sonrojé también, pero de risa y horas después, cuando le leía a mi cheesecake el poema, en una amena conversa con un grupo de individuos junto a las frutas que hicieron los de Arte y que plantaron al frente de Derecho)





Bajo las frutas: un lugar ideal para fumar y hacer (potencialmente) cualquier cosa frente a las oficinas de...

Dios, no sé q oficinas hay, pero sé que son de Derecho :P



Entre que trabamos de adivinar como traducir los demás textos (por supuesto, todos menos interesantes que el de Catullo), entre chistes y demases, con D1 y D2 terminamos muertos de risa horas después, no sin haber soltado risas escandalosas en medio de la clase (o fui solo yo? :P) porque simplemente no dabamos pie con bola :P



Y seguro costaba menos que mi diccionario de Latín (en Crisol: s/. 99.99 XD)



Buenos tiempos, en serio :)




Mi celular sonaba y alguién fregaba con sus silbidos (ahhhh... quien era? no importa, quería tirarle papelitos y me daba flojera XD)

P2 y F me pedían (por tradición, casi) los textos en castellano bien redactado que supuestamente eran la tarea del día anterior (y como Rosales y Castillo las tenian sometidas... bueno, puedo ser benévola con quienes me caen bien :P)

Adicionalmente, si alguien no había podido (o no había querido) usar el tiempo de fin de semana para hacer la tarea y se veía en la incómoda situación de romper la cadena de participación del tirano con plumón azul, siempre había un alma piadosa al costado que se ponía en posición para que el alumno a punto de ser abucheado le quitara sus apuntes en un parpadeo... y así el mundo seguía girando, y nadie se rascaba.

Con M fastidiabamos en voz baja a las víctimas más anónimas del mundo, los que bromeaban en clases y hablaban DEMASIADO alto! (... o, tal vez mi oido está diseñado para captar la frecuencia de sus conversas).

Me hice muy amiga de E porque compartiamos también la clase de ASPA (de la recuerdo dos cosas clave, aparte de al profesor porque lo sigo viendo hasta en la sopa: todo lo relacionado a globalización y todo lo relacionado a la clase que comenzó con el video porno XD

... que fue porno, en serio: un videito bajado a la computadora y sospechosamente infiltrado entre el fin de la clase anterior -Relaciones Internacionales- y las 10 am -nuestra clase- ... y el profe, tan inocente: ayy... qué es esto?, no atinaba a minimizar la pantalla... como dos minutos enteros tratando de maniobrar el asunto hasta que una chica llamó al guardia para que nos socorriera)

Uff... detalles de un semestre entero se escapan de mi memoria, y es una pena... es una pena que no pueda reírme tanto como antes de cosas que pasaron hace siglos.

Qué será? Ahora solo puedo recordar que, aunque Latín fue monse (pero igual me queda mi diccionario precioso, que me sirve de piedra cada vez que alguien osa sacar libros de mi mini-biblioteca sin mi permiso), las personas del curso me la hicieron pasar muy bien.

lunes, 15 de diciembre de 2008

No hay nada más violento... Nunca más, Omayra

El interés por esta noticia en concreto surgió a raíz de una crónica que me tomé el trabajo de transcribir porque el papel y la tinta no aguantarán para siempre. Fue escrita al año siguiente del hecho real, y encontrada (gracias a Dios) en medio del trajín de una mudanza.

Este post se refiere a las imágenes de la tragedia de Armero (Colombia), que dieron la vuelta al mundo en el año 85', y que el día de hoy por fin tuve el valor para buscar en internet.
La razón es simple: al leer el artículo que líneas abajo ha sido trascrito de un par de hojas escritas en máquina de escribir... no creí (ni me fue mencionado) que este se basara en un hecho real. Mucho menos que fuera posible encontrar videos de ello en youtube.

Me tomé un tiempo para reunir los videos y subirlos a mi propia cuenta.
¿Por qué? Pienso que me pueden servir para recordar (si alguna vez olvido) o sumar razones a la larga lista de por qué quiero ser comunicadora para el desarrollo.





Nunca más, Omayra
José Ignacio Cabrujas

Llevar hasta cada televisor de Venezuela o Dinamarca, la dolorosa imagen de Omayra, atrapada en el barro, exigió los siguientes pasos:

1) Transportar desde Bogotá hasta Armero: una cámara de televisión, diez rollos de video-tape de una pulgada, una máquina grabadora de video-tape, un equipo de luces de cuarzo con sus correspondientes pantalla reflejo, una consola de audio, un sonidista, un asistente del sonidista, un técnico electricista, dos periodistas, un productor de transmisión.

2) Transladar en dos vehículos apropiados, todo ese equipo y todo ese personal desde el pantano donde Omayra permanecía atrapada,

3) Ajustar minuciosamente mediante una barra de colores y un osciloscopio, el nivel de video de la cámara hasta conseguir un punto óptimo. 650 componentes de una cámara profesionarl deben funcionar a la perfección si se quiere obtener la imagen de Omayra que vimos en nuestros televisores. Uno de esos componentes requirió 22 años de paciente y abnegada investigación en laboratorios japoneses.

4) Comprobar, de acuerdo a sensibles indicadores, el nivel de audio. Una reciente estadística demostró que cada cien grabaciones realizadas en exteriores, 23 adolecen de defectos en el registro de audio. Armero es un exterior, y la voz de Omayra, sin embargo, llegó con perfecta nitidez a millones de televisores.

5) Comprobar así mismo, la fidelidad de líneas de imagen, en los cabezales de la grabadora de video-tape. Los inconvenientes más frecuentes suelen ser un exceso de contraste, inestabilidad de las líneas extremas, predominio de un color, saturación, irregularidad focal, nebulosidad por desajustes lumínicos. La figura de Omayra y el color del pantano que la devoraba, se ajustaron perfectamente a las normas de fidelidad.

6) Grabar la imagen y audio de la severa agonía de Omayra con acercamientos ópticos a su rostro. La creación de un zoom electrónico es el resultado de 12 años de empeño tecnológico al más alto nivel. Por eso, los ojos de Omayra, fueron siempre nítidos en la admirable imagen de la televisión colombiana.

7) Transportar los rollos de video-tape, con la imagen de Omayra, hasta una ciudad cercana, dotada de un costoso y complejo equipo de microondas.

8) Transmitir vía microondas, desde esa ciudad, hasta el Centro de Recepción de Bogotá. Una de las más abismales proezas científicas de nuestro tiempo, es la conversión de seiscientas y tantas líneas de video, en impulsos electrónicos capaces de ser interpretados y codificados en un centro de recepción. La celeridad con que llegó hasta nosotros el trance de Omayra permite aseverar que el proceso de microondas no tuvo el menor contratiempo.

9) Reproducir la imagen en una grabadora de video-tape, instalada en un ambiente seco y a la temperatura adecuada. El humo de cigarrillos, por ejemplo, es capaz de alterar y dañar delicadas funciones en una máquina grabadora. Pero, evidentemente, nadie fumó, nadie esparció polvo, nadie agregó humedad en las cercanías. De allí la impecable calidad final a la hora de recoger la figura de Omayra.

10) Enviar a través del master el percance de Omayra hasta un poderoso transmisor capaz de fulminar pájaros cercanos.

11) Transmitir desde la parábola gigante de una estación terrena en Colombia, hasta el satélite adecuado a centenares de kilómetros en el espacio. Puede aseverarse que la parábola gigante y el satélite cambiaron en los años sesenta la historia de las comunicaciones humanas. Por eso, la muerte de Omayra se convirtió en un hecho inmediato, íntimo (todos estuvimos allí), capaz de agobiar el rostro de un zapatero en Milán o de provocar una honda reflexión sobre los contrastes del sub desarrollo a una señora que preparaba el desayuno familiar en Estocolmo.

12) Recibir en nuestras casas este singular acontecimiento a través de una señal captado en una parábola de Estados Unidos y redistribuida al resto del mundo, incluída la estación terrena de Camatagua y el transmisor de CANTV en la Avenida Libertador.

Como se verá, todo funcionó a las mil maravillas. La televisión colombiana cumplió admirablemente un deber de informar y conmover. Un promedio de 1,600 aparatos de las más complicadas tecnologías desempeñaron con habitual precisión, las funciones previstas. El deslumbrante proceso no tuvo ninguna falla.

Pero, al parecer, no había en Colombia, una maldita y miserable bomba de agua, capaz de funcionar y salvar la vida de una bella adolescente llamada Omayra.

En (1): Revista COMUNICACIÓN, Nro 54, Caracas, 1986
En (2): Papeles del II Foro Internacional de Comunicación Social "Comunicación y Violencia", Universidad de Lima, 14-18 setiembre de 1987




No pienso poner fotos. El video es para los valientes.