viernes, 24 de setiembre de 2010

Todos los días

Últimamente, todos los días, al levantarme y al acostarme pienso en...

Lo tranquilo de este ciclo...

Diseño como si fuera mi único curso este ciclo (retroceder nunca, rendirse jamás, y menos ahora que tenemos nuestro árbol de problemas, nuestro FODA, nuestro cruce, todo, todo :P)

Una lista de personas a quienes he revelado algo importante en la semana (consigna para una recién estrenada paranoia)

Un helado (porque se me antoja mal... pero recién salgo de una semana totalmente superada por la fiebre y otros males)

Lo tranquilo de este ciclo...

En los pendientes atrasados por una o dos semanas en la oficina (porque ya no hay más espacio para ocultarlos)

Una palabra y una persona (porque no deja de atormentarme qué carajo quiso decir y me mata no saber ni poder preguntar si sabe lo que pienso que sabe)

Cuando volveré a tener la oportunidad de viajar sola en bus (porque la última vez me sentí tan bien :)

Ah sí: lo tranquilo de este ciclo...

Cómo sería todo si no hubiera dicho algo (porque imagino que si no lo hubiera hecho, las cosas no serían tan tranquilas ahora)

Y en qué hubiera pasado si lo hubiera dicho todo (porque ahora, sospecho, ya es terriblemente tarde y terriblemente irrelevante... espero)

Y después pienso ¿por qué?... Porque busco nuevas razones para estresarme, ¡por eso nomás!

Este es un ciclo maleadamente aburrido... u.u

miércoles, 3 de marzo de 2010

-Sin título-

Siento un hormigueo en los labios, un fastidio en la garganta, un calor y una tristeza ineludibles.

No sé como empezar a describirlo. Me parece que antes lo he sentido, pero completamente distinto.

Veo anuncios concretos, palabras explícitas, mucho mejores que la última vez y sumamente similares. Y entonces sonrió, porque estaba en lo cierto cuando adiviné muchas cosas.

Quiero un testimonio como este, que me reafirme que cuando tú apareciste me recordaste una gran vida a la que renuncié. Me arrancaste risas como nunca antes, y sobreviví a lo peor (creo) gracias a eso. Gracias por existir en el momento justo, por aparecer sin previo aviso y contra todo pronóstico sacarme del ensueño.

Ya iba a empacar toda la caja y a quemarla... una vida de recuerdos por una insignificancia, por un mal sabor, por palabras que ahora no tienen sentido, pero tras las cuales nada volvio a ser lo mismo.

Lo que siento ahora es un hormigueo en los labios, es un fastidio en la garganta, un calor y una tristeza ineludibles.

En profunda negación, he fruncido tanto los labios que ya poco los siento.

Se ató un nudo en la garganta, ha aparecido de pronto con el último gran suspiro que me permitiré mientras tanto.

Siento un calor tremendo, fruto de algunas lágrimas que tengo aguantadas, que guardaré para un par de rezos más tarde. Y mis ojos ya comenzarán a cerrarse imaginando mejores oportunidades.

Tengo una tristeza que durará mientras te ausentes, y hasta entonces...

Te voy a extrañar, y punto. No importa si lo sabes. No saborizaré eso.