Recuerdo el escenario con cariño, porque siempre insisto en que una de las cosas más extraordinarias de mi infancia fue vivir en el depa de los 90's (series fantásticas aparte).
Tenía un patio interior y uno exterior, ambos de cemento. Estaba en el primer piso de un edificio que tenía un nombre en el cuarto y último piso. El patio exterior era separado del pasillo del edificio por una reja con rendijas cuadradas, blanca y de madera. También había una especie de piedra que le robaba protagonismo a la reja ¬¬
Mi madre llegó a la hora, acompañada de mi tía, y decidimos encerrarnos las tres en el cuarto que tenía vista al patio exterior, hasta que Lidia pudiera trasladar al mono del patio interno al externo. Mi tía, terca, decidió que con el mono rompiendo vasos en la sala era una buena ocasión para esquivarlo y salir por la puerta principal. Entonces el mono decidió poner toda su atención sobre su pierna con panty... :S
Long story short... La panty salió perdiendo, mi tía huyó escandalizada, los vecinos alimentaron al mono con plátanos durante media hora hasta que mi papá llegó y se encontró con una pequeña muchedumbre congregada y apretujada contra la reja blanca. Al final resultó que los mismos enanos que me mojaron cuando era aún más pequeña eran los dueños del mono y salieron con él confundiendose entre la masa antes que pudieramos pedirles explicaciones (o indemnización).
A la vuelta vivía una de las amigas de mi madre. Sigue viviendo ahí. Su casa me da miedo y sigo pensando que es muy grande para ella solita :S
A la vuelta también vivía una amiga con dos hermanas y un perro.
Más allá vivía otra amiga, con una hermana menor a la que no dejábamos que estuviera en nuestros juegos. La enana ahora está más alta que nosotras y súper regia, la muy maldita (palabras de su hermana). Su perra se llamaba Maya y recuerdo que la escondían cuando yo iba.
Recuerdo haber visto un arco iris por primera vez desde el último piso del edificio, en medio del cielo de la nublada Lima. Recuerdo que durante los 90's aún podían distinguirse las estaciones, pero creo que aún entonces ya la capital tenía esa manía de estar con un clima en un distrito y variando en el siguiente.
De la zona en la que vivía recuerdo al emolientero de alguna cuadra de la Brasil, la tienda donde compré mis periquitos acróbatas, los picarones y anticuchos a dos casas de distancia. A los dos chinos en las dos esquinas también los recuerdo, porque me regalaban chizito cuando iba :D
En otra dirección un mercado cerca a La Marina, un parque en el que enterramos a mis periquitos y atropellé a una señora con mi bicicleta (frenos inútiles ¬¬), una dulcería a la siempre íbamos y que sigue existiendo, una peluquería donde siempre me dicen ayyy, has crecido un montón en un tono no muy convincente, un Panko's (que no sé si existe aún) donde me enteré por tele que la noche anterior habían visto OVNIS por San Juan de Miraflores y donde vendían buenos sandwiches (Y).
Viajaba a La campiña en el coche moradito que pasa por La Brasil. Ya en Chorrillos, la vida se volvía tranquila por unas horas y jugaba con barro hasta que me sacaban a rastras.
Pero que digo... Mi edificio, no? La zona está irreconocible porque se ha llenado de boticas y restaurants, y tal vez divago terriblemente... XD
Cuando recuerdo el edificio, recuerdo los 90's. Cuando recuerdo los 90's, recuerdo las series, los libros empolvados, la ropa, mi periodo de hija única, los apagones y los temblores.
Recuerdo que mis padres salían al menos una vez al día a ver si el estallido que había sonado allá por el puente que quedaba a unas 20 cuadras de mi casa era para preocuparse. La palabra coche-bomba se me hizo familiar. Las reuniones entre amigos de mis padres se hacían cada vez menos frecuentes. Mi padre dejó de fumar en compañía (además, la canción "Papi, deja de fumar" probó ser efectiva).
Muchos años después me dijeron que estaba prohibido estacionar carros a menos que tu casa estuviera al frente. Un día dejaron uno al frente por horas y cuando volvieron los dueños, bien campantes, todos los inquilinos salieron a gritarles.
Recuerdo que nos quedabamos a oscuras y mis papás me sacaban envuelta en mi mantita hasta las rejas del edificio, por siacaso era algo grave. Recuerdo que esos eran los únicos momentos cuando no respondían mis preguntas (que debían ser bastante incoherentes por el sueño).
Recuerdo que también me sacaban en mantita cuando había temblores que eran nada en comparación a los que sentía Lima algunas décadas atrás. Me inmunicé contra los temblores, pero mi mamá se sigue muriendo de miedo. Mi hermano no tiene aún razones para preocuparse por los temblores fuertes y sigue asombrándose con los rayos que aparecieron en uno de los últimos (para los que pidió una explicación inmediata).
Después de los 90's, siguieron habiendo apagones y temblores, se metían en nuestra vida sin previo aviso y tuvimos que acostumbrarnos por un buen tiempo.
Nos mudamos y perdí varios juguetes en la mudanza. Tuve que regalar otros.
Comencé a sentirme presionada. Cuando yo cambié no pensé que todo a mi alrededor iba a hacerlo también.
Le conté a mis amigas. De esos años, recuerdo haberme sentido infinitamente triste y luego muy, muy feliz.
