D1 y D2 nos dicen que nos extrañaran y que nos cuidemos harto, y D2 reclama recuerdos. Le sobo la cabecita al enano (pobre iluso XD)
Después de pagar el impuesto con el que me daban ganas de ser niña buena por el resto del viaje y pasar por la vergonzosa experiencia de quitarme MIS BOTITAS (y mi casaca, y otra cosa por unos insignificantes trozos de metal) frente a unos gringos que se quedaron medio palteados, creo que la peor parte durante la revisión se la llevó, no la señora que tuvo que botar la crema que llevaba en el bolso, ni el pata a quien después de quitarse la taba le vimos la media con hueco (si hubiera tenido un celular con cámara...), y obviamente no yo (que sufrí un disgusto público, pero no me sublevé porque era igual para todos), sino el chino que gesticulaba molesto y echádose gotas de un frasquito a los ojos. Imagino que tuvo algo que ver con esas eran gotas medicadas y los del chequeo querían que las botara porque no se permitía el transporte de líquidos en los equipajes de mano... Y las gotas son líquidas XD (compasión, nadie lo entendió hasta que pasaron 10 minutos y tuvo que abordar)
Pasamos (sin comprar nada) por el Duty Free que nada tiene que envidiarle a otros aeropuertos (como el de Bogotá, Ecuador y Bolivia para empezar, así que arriba Perú) y abordamos el avión en la última llamada.
Después de abordar por la manga y estar sentada una media hora en el avión hasta que al piloto se le ocurrió sacarlo a pasear por la pista... El vehículo comenzó a tomar velocidad y despegó.
El piloto pidió apagar todos los aparatos electrónicos a riesgo de malograr el avión en el intento de despegue :P así que me aguanté el mp3 un rato y cerré los ojos.
¿Han cerrado los ojos un rato, mientras el avión despega y algunos a tu alrededor se agarran con devoción al asiento? Yo sí. Algunos, si se concentran bien, dejan de sentir el asiento bajo ellos. A otros se les tapan los oidos por completo (a mi un poquito). Yo digo que puedes sentir la presión un poco más. Es una sensación para la cual creo en verdad que vale la pena concentrarse y tragarse los otros sentidos. Imagino que esa es la sensación al subir a una montaña rusa (solo que cuando haga esto último seguramente será más rápido, se repetirá la sensanción en cada vuelta y en cada una gritaré cosas profanas).
Cuando abrí los ojos, estuve mirando un rato la ventana, viendo Lima desaparecer y luego de un rato dejé de ver tierra o mar. Me entretuve viendo la forma de las nubes un rato, y luego me di cuenta que de rato en rato el piloto inclinaba el avión y podía volver a interpretar cualquier gráfico en las nubes.
Las azafatas comenzaron a pasar la comidita (el diminutivo no es en vano) y después M se dedicó a leer El plan infinito mientras yo veía un capítulo repetidazo de CSI Miami por la pantalla del avión. A la mitad decidí cambiar el doblaje español por el audio original en inglés porque me aburría. Media hora después retomé un libro que había traido con la esperanza de terminar en Bogotá, y por supuesto terminé bien dormida, con el mp3 en suffle y mi librito de Lo que el viento se llevó leido hasta la mitad y bien cerrado dentro de mi bolso.
Después de pelearme un rato con la envoltura del caramelo de Taca que la azafata me ofreció, el piloto pidió que todos apagaran (de nuevo) celulares, mp3, laptops y cualquier aparatito electrónico que pudiera cruzarle los cables al avión.
Llegamos en una tres horas, me parece. Después de anunciar (veinte minutos antes de aterrizar) que la temperatura iba a ser de 19º en la ciudad (le saqué la lengua a mi mamá), bajamos y llovía a cántaros (y ella me sacó la lengua a mí). Imagino que la venta de paraguas debe ser todo un negocio, porque vi muchos y de muy vivos colores, pese a que al terminar el día no he visto ni una sola tienda (me pregunto donde se esconden).
Quiero uno :D
En el taxi (que nada tiene que ver con lo que nos encontramos saliendo del Jorge Chavez), comencé a escuchar truenos, que no eran las bocinas de los carros particulares, taxis o micros, a eso de las 3:30 de la tarde. El cielo estaba nubladísimo y habían unas cuantas rendijas que permitían al sol asomarse. Llovía a cántaros, y Bogotá nos dió la bienvenida en medio del silencio de su transitada carretera.

Antes de terminar de marearme con la numeración de las calles (en Bogotá no se les conoce con nombres, sino con números) y después de que ver tres custers consecutivas me recordaran al transporte limeño (soy inaguantable con la nostalgia, lo sé, extraño mi Cocharcas y hasta mi 505), llegamos al hotel y aunque cuesta un ojo de la cara, M parece dispuesta a engreírme (hasta que sus amigos bogotanos le pasen referencias de un hotel igual pero más barato). Mientras, aprovecharé el wireless, el gimnasio, el sauna y el restaurant interno (donde cocinan rico y el chef es carismático) ... :D (y recordaré que la felicidad es efímera)
¿Qué puedo decir de los bogotanos? Sonrien como si fueran felices y/o les pagaran bien. Yo también sonreiría si en Lima hubieran tantos malls, una red de bibliotecas públicas envidiables e igual número de librerías, y si para una muestra de museo cobraran tan barato y se trabajaran con focus groups hasta para los colores. No puedo rajar de ellos, su acento y expresiones, tan alegres, tan positivas y con las ganas de festejar hacen que lance gracias a diestra y siniestra.
El jefe de M fue amable y nos dio pistas para turistear sin perder el tiempo, pero aún esperamos que una amiga llegue de viaje para que nos guie por su ciudad. Confio en Dionne, cuando crezca quiero ser como ella XD (ayyyyy, si la vieran, es la mejor exponente de la mujer colombiana)
M insistía en agarrar la cartera (esa que dice que nadie me roba) como si nos encontraramos en el centro de Lima y en mirar por el hombro como si nos movieramos en callejones oscuros. Yo, mientras, avanzaba tarareando, a pasito de vals y con mi bolsa de compra en la mano derecha, a vista y paciencia de los choros inexistentes. M me miraba horrorizada. Yo la abracé fuerte por comprarme mi vestido blanco por fin (después de medio año de súplica).
En el hotel, volvimos a empacharnos con una cosa que es como un panqueque recién salido de la sartén acompañado con helado de vainilla, algo de fruta y harto almibar de fresa. Las ideas gastronómicas fluyen con fuerza, y no espero encontrar nada que se compare con la cocina peruana en los tan reseñados restaurantes de las zonas G y T.
Por la mañana iremos a algo cultural, a las catedrales, a Monserrate, a media tarde tal vez ya haya persuadido a M de llevarme a la montaña rusa, y casi por la noche definitivamente iremos a comprar libros en Bogotá (capital mundial del libro, según la UNESCO) :D
Y así, el frío nocturno de Bogotá me invita a arroparme rápido con las mantas de la cama y a escribir una carta sincera. M se ha quedado dormida viendo la tele y descansando del trabajo por primera vez en mucho tiempo. Por mi parte, me distraigo en el dilema de la ducha fría o caliente por la mañana. Aún cuando ponga el agua caliente, es muy probable que al salir me moje con la lluvia o me humedezca con la neblina eterna de esta ciudad.
Buscaré Macondo, lo juro, aunque estoy segura que no lo encontraré en Bogotá. Iré al Centro Cultural Gabriel García Marquez, y si me encuentro con Gabo te saco tu Cien años de soledad con la firma, E. Buscaré licor de café, lo prometo compañeros, y lo encontraré! (y después lo tomaré con pisco). Tomaré fotos a las colombianas más espectaculares, aunque a los cinco que me las pidieron tengo que decirles que no guarden muchas esperanzas porque hasta ahora no he visto algo de alto impacto (tengan la seguridad que mi kodak está lista y dispuesta, y siempre a la mano en mi bolso).
Me acabo de enterar que D2 preguntó a M cuando podría viajar él fuera del país. M le respondió que cuando tengas 20 como tu hermana XD
Yo espero que no tenga que pasar tanto tiempo para que vea el mundo, conozca otras culturas, escale Macchu Picchu (que ya hace un año reclama el enano), un bar extranjero o se pueda subir a una montaña rusa (made in anywhere but Perú).
Me quedan 5 días más en Bogotá, pero probablemente pasearé bien solo los primeros 3. M tiene que ir a eventos de día completo después.
Mientras tanto, quiero salir a comprar un paraguas que sea solo mio, rojo y funcional XD
