Nos tocó un día espléndido, medio soleado, en contraste con el clima de la noche anterior, cuando regresé peor que si me hubiera quedado fuera del arca en los 40 días bíblicos (por esos días también granizó, para que tengan una idea). Entonces, mis zapatillas se mojaron y era imposible utilizarlas.
Pensé: "Bueeeeno... Me pondré mis botas taco 7 para subir al Monserrate, hay que decirle a Dionne que mejor nos vamos por el teleférico".
Nata: "Será pues... Media hora de subir escaleras".
Nata: ("Damn it! Me mató con esa".)
Bajamos del taxi y busqué el cerro más allá de los ambulantes y los puestos de comida... Ahí estaba el Monserrate, mirándome despectivamente desde sus 3210 m.s.n.m... Y io tan diminuta con mis 1.50 m. (1.55 m. con botas).

Pensé: Dolor... Será. Ya estoy aquí... ¡Sí se puede! (irónico, considerando que media hora después insistía en que no podía más)
Pero vayamos por partes.
Me pasé días buscando una foto que reflejara el dolor:
Los edificios más altos en Bogotá tienen entre 38 y 42 pisos... Creo que alguno está en la foto, y es más pequeño que el Monserrate :P
Contra el pronóstico de aquellos que me conocen desde la más tierna infancia y saben que apenas soportaba 2 vueltas a la residencial San Felipe, pueden sorprenderse (de manera chocante) porque subí 570 m., a pie y con botas de taco 5 :D
Media palteada, comencé el recorrido, suplicando por parar, agua, fruta o mi crucifico en el camino. Deseos, todos, que Dionne me negó (salvo el agua, cuando no me veía).
Diez minutos después de empezar, y viendo que al ritmo de 1 escalón cada 10 segundos íbamos a llegar con hora peruana, Dionne me agarró de la mano y Estela hizo lo mismo con M, las dos amazonas obligándonos a subir cuesta arriba a riesgo de rompernos el brazo o tener que llevarnos con el equipo de oxígeno más cercano.
En el camino:
- Tomé 3 fotos.
- Me acabé mi botellita de agua.
- Hubo sangre (no mía).
- Dionne siguió jalonéandome (lo que salvó mi vida, porque en una de esas casi me caigo por el costado del camino).
- Un pata se acercó a decir que si no quería subir con él tomados de la mano... Y terminó con mi paraguas en la cara.
- Casi nos roban. Pero yo estaba en otro mundo, con mucho dolor.
- Vi a un niño balbuceante que subió todo el Monserrate solito. ¡El mocoso ni podía hablar bien (debía tener, por su estatura, unos 6 años) y caminaba a paso más constante que yo (hasta que se cayó hacia atrás y lo cogí a tiempo)!
- No vi a nadie subiendo de rodillas.
Wait.
Dionne: "Que raro, hoy a pesar de que es fin de semana no hemos visto a alguien peregrinando y subiendo de rodillas".
Nata: "Oe, ¿no me has vist0 a mi subiendo con las manos y arrodillada?"
Las dos horas que demoramos subiendo el Monserrate tenían ahora nombre y apellido, y en la cima escuchamos en el restaurant que amenazaban con cerrar la vía pedestre porque habían habido accidentes debido a deslizamientos.
Subir el Monserrate o morir en el intento...
Wiu.
El almuerzo en la cima valió la pena, todo el dolor y el soroche.
Arriba:
- los "ya llegamos, en 5 minutos" de Dionne
- postre de lulo
- bolso de colores
- miles de bocaditos cuyo nombre no recuerdo
- mi rosario
- postales
- fotitos
- mi pelotita antiestrés
- el salpicón de agua santa en la iglesia
- la comida típica en el Santa Clara
- la bajada en teleférico
Recuerdo la vista espectacular, el no sentir vértigo mirando hacia abajo, la impresión de andar entre las nubes, la falta de oxígeno, mi coca cola, el piano en el Santa Clara... Recuerdo que se repetía a cada rato que si subias con novio, la relación no duraba... Y a Dionne comentando que efectivamente eso pasó con su madre y luego un "Bueno, subo con mi marido... Que la sufra cuando ya no puede escapar de mí XD"
Y cuando, en la cima, le tomé cariño a mis botas:
¡¡¡Estas botas subieron al Monserrate!!! (Yeah)


